Como venimos insistiendo, el mundo ha cambiado y los cambios seguirán siendo nuestro día a día. Mantener viejos paradigmas solo entorpece la fluidez de los negocios. Ya no existen, al menos en Venezuela, los perfiles de antes: hay una franja de profesionales entre 35 y 45 años que o emigraron o emprendieron o no han mantenido la estabilidad laboral que se valoraba. Se han movido por razones diferentes que no estaban en el “radar”: ganar más a través de los cambios -absolutamente respetable en el entorno hiperinflacionario que venimos soportando hace unos años. Si su empleador no satisface las necesidades económicas actuales, la búsqueda de mejorar ingresos determina la voluntad de permanencia o cambio. Pero si se trata de la banda entre 35 y 45, la motivación también tiene que ver con emprendimientos personales, con la salida de la rutina y la búsqueda de nuevos retos más interesantes.

Hemos observado que muchos movimientos no pasan de año o año y medio en las empresas y que muchos de ellos son en organizaciones más pequeñas y más acordes con el estilo actual de negocios. Quienes siguen manteniendo los viejos esquemas de hacer carrera en empresas sólidas, las que quedan, tienen altas aspiraciones económicas.

Así que toca a las empresas revisar sus paradigmas en cuanto a perfiles, movilidad, remuneraciones y, sobre todo, edad. El foco ahora es la actitud, el compromiso, los valores, el entusiasmo, la energía, la capacidad de liderazgo, la combinación de trabajo en casa y oficina, la disponibilidad de manejar equipos a distancia apuntando a resultados más que a horarios. Se trata también de combinar un ejercicio profesional satisfactorio y agradable con la resolución de objetivos.

Toca eliminar paradigmas sobre la edad, la experiencia que da la edad no es comparable con las nuevas visiones que tiene la gente más joven. En un mundo que va a cantidades importantes de desempleo la clara definición de los perfiles y la fluidez en la contratación, evitando las “camisas de fuerza” de descripciones de cargo muy rígidas, orientándose más bien al conocimiento y la flexibilidad de adaptación y reacción a los cambios y a la inteligencia emocional son los nuevos paradigmas. Pero el paradigma más importante es, justamente, la eliminación de paradigmas para fluir con el devenir de los negocios actuales.

Y, además, mantener esquemas rígidos de remuneración limita la captación y contratación de buenos talentos, si no se tienen compensación y beneficios competitivos no se puede pretender conseguir los mejores candidatos en un país donde se han ido reduciendo por diversos motivos.

Las empresas más creativas, de mejor ambiente, con mejores beneficios y flexibilidad en los perfiles, son quienes captarán los mejores candidatos.