Es interesante el vuelco que está dando el mercado laboral en relación a la edad. Hasta no hace mucho era impensable que personas en el rango de 55 a 60 años fueran considerados para alguna posición. Salvo que estuvieran en Gerencia General o similar.

Sin embargo, en virtud de la diáspora de talentos se ha tenido que ampliar el panorama y considerar candidatos de 55 años o más cuando tienen seniority y la experiencia y sentido común que hoy día se requiere para lidiar con los negocios y vaivenes del mercado. Ahora bien, uno de los factores importantes en estos casos son las condiciones físicas y energéticas de la persona. Como es bien sabido ya el término tercera edad no tiene aplicación práctica pues se ha extendido y personas de 60, 65 años, e incluso a veces de mayor edad, tienen excelente salud, buena energía, y cuentan con la experiencia requerida. Así que a pesar de los downsizing y cierres se han abierto otras puertas para ellos.

En estos días aprovechando un cambio en nuestro sistema de registro de elegibles hemos vuelto a revisar todos aquellos talentos de nuestra base que ya no están en el país. A decir verdad es doloroso ver cuánta gente con excelente experiencia y formación académica ya no está en Venezuela. Y aún cuando hay quienes han regresado o quieren regresar, la realidad que muchos han echado raíces en sus países adoptivos y no consideran posible un regreso.

No cabe duda que los vacíos que han dejado es lo que ha permitido esa extensión etaria y abrir oportunidades para gente que antes encontraba puertas cerradas.

Si se logra una buena integración entre los seniority y los millenians o centenians, en equipos de trabajo multidisciplinarios, con el ejercicio de un buen liderazgo, es posible que las ideas y acciones que surjan sean de valor agregado para las empresas. Pero no hay que descuidar que sienten y piensan los más jóvenes, cuyos intereses hoy día difieren de los senior. La cultura del trabajo arduo, la dedicación plena, el compromiso y la lealtad de antes no son tan significativos ahora, cuando se quiere armonía entre lo laboral y lo personal, buscando un equilibrio horario que implique tiempo para actividades extralaborales y el compromiso está en función de un plan claro de carrera junto con una remuneración y beneficios que les permita acceder a lo que les interesa.

Hay, además, otro componente muy interesante y es la orientación de estos jóvenes al emprendimiento. Muchos no se ven dedicando horas de su día a terceros, dado que el venezolano es muy emprendedor, buscan desarrollar negocios solos o asociados. Así vemos la cantidad de jóvenes que están manejando emprendimientos exitosos, haciendo sus primeras experiencias en organizarse como empresa.

Creo que los seniority, salvo excepciones, seguirán dentro de las organizaciones, los millenians, centennials, zetas rotarán las veces que sean necesarias para encontrar lo que realmente les atrae. Gran reto para las empresas, desarrollarlos y retenerlos.